Saturday, January 31, 2004

Southern Watch Reference Archive

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Monday, January 05, 2004

News Clippings Archive: Entry 8

The post to which this press clipping refers, can be found here.

Type of Clipping: Transcript of speech
Source: Fundación FAES
Originally found at:
http://www.fundacionfaes.org/documentos/
MANIFIESTOporlalibertaddelospresosdeconcienciaencuba.doc


Date: September 15, 2004
Section: N/A
Writer: Fundación FAES

Archived as follows:

MANIFIESTO “POR LA LIBERTAD DE LOS PRESOS DE CONCIENCIA EN CUBA”

Presentado por José María Aznar al Comité Internacional por la Democracia en Cuba

Como han denunciado la Unión Europea y prestigiosas instituciones, en la primavera de 2003 setenta y cinco pacíficos escritores, periodistas, bibliotecarios y políticos cubanos fueron injustamente apresados y condenados a penas de hasta más de veinte años de prisión. Entre ellos se encontraba Raúl Rivero Castañeda, Premio Mundial ‘Libertad de Prensa’ que concede la UNESCO, reconocido en Cuba como la voz más acreditada de la poesía y el periodismo contemporáneos.
Los supuestos delitos cometidos por estas personas consistían en escribir críticamente sobre la realidad del país, denunciar la violación de los derechos humanos, prestar libros “prohibidos” (como la Declaración Universal de los Derechos Humanos) y solicitar firmas ―como autoriza la ley cubana― en apoyo al Proyecto Varela, para solicita la convocatoria de un referéndum sobre el destino político del país.
Lamentablemente, estos setenta y cinco prisioneros ―de los que media docena han sido excarcelados por padecer graves enfermedades― no son los únicos cautivos políticos que existen la Isla. Estas últimas víctimas de la represión se sumaban a otros centenares de presos de conciencia internados en las cárceles cubanas, como es el conocido caso del Dr. Óscar Elías Biscet, fundador de una organización dedicada a la defensa de los Derechos Humanos.

A ese atropello a los derechos fundamentales de estos cubanos hay que agregar un terrible agravante denunciado constantemente por sus familiares: las miserables condiciones en que se encuentran, aislados en celdas insalubres, mal alimentados, a veces golpeados, y siempre humillados por militares y policías que parecen tener instrucciones expresas de maltratarlos para “quebrarlos” y hacerlos abdicar de sus convicciones democráticas, una práctica frecuente en la tradición represiva de este tipo de regímenes totalitarios.

Ante estos deplorables hechos, quienes suscribimos este Manifiesto le exigimos con la mayor firmeza al gobierno cubano la inmediata e incondicional liberación de todos los presos de conciencia, recordándole que Cuba es signataria de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y que no existe la menor coartada con la que pueda excusar o explicar esta flagrante violación de los derechos civiles y políticos de los cubanos.

Mientras ello no suceda, mientras existan en Cuba presos de conciencia, los demócratas del mundo entero no dejaremos de condenar al gobierno y defender a sus víctimas.

15 de septiembre de 2004

Firmas


News Clippings Archive: Entry 7

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Type of Clipping: Transcript of speech
Source: Fundación FAES
Originally found at:
http://www.fundacionfaes.org/documentos/
DiscursoAznaractoRa%FAlRivero15%5B1%5D.09.04.doc


Date: September 15, 2004
Section: N/A
Writer: José Maria Aznar

Archived as follows:

ACTO POR LA LIBERTAD DE LOS PRESOS DE CONCIENCIA DE CUBA
Madrid, 15 de septiembre de 2004

Queridos amigos, muchas gracias a todos por su presencia aquí esta tarde.

Hoy nos reunimos para exigirle al Gobierno de Cuba que libere los presos de conciencia.

En la isla hay al menos 84 presos por motivos de conciencia, así adoptados por las organizaciones no gubernamentales pro derechos humanos . Quizá a algunos de ustedes les sorprenda la cifra por reducida. Sin duda son muchos más pero, en todo caso, es la cifra más alta del mundo en relación con su población.

Un solo preso de conciencia ya sería intolerable. Nadie puede ser encarcelado por expresar pacíficamente sus ideas. Nadie puede ser sentenciado sin un proceso justo e imparcial.

Permítanme que les hable más concretamente de uno de ellos. De Raúl Rivero.

Raúl Rivero, poeta y periodista, fue uno de los firmantes de la carta que en 1991 enviaron varios intelectuales cubanos a su gobierno. En ella solicitaban reformas democráticas. Firmar aquella carta le costó pasar al silencio oficial en su país. Un país donde lo que no es oficial es clandestino.

En 1995 fundó la agencia de noticias CubaPress, para poder dar al mundo una versión independiente de cuanto sucedía en su país.

Aquella decisión también tuvo sus consecuencias. Fue detenido en varias ocasiones, además de ser objeto de otras medidas represivas.

El 20 de marzo de 2003 fue nuevamente detenido, a la vez que otras 74 personas. Sólo 17 días después era condenado a 20 años de prisión por “traición a la patria”. Hoy está en una cárcel de máxima seguridad, en condiciones inadmisibles y contrarias a todos los acuerdos internacionales. Su esposa Blanca Reyes nos trae valiente y permanentemente el recuerdo de su marido.

Sin duda la voz de Raúl Rivero era molesta para el gobierno cubano. Sin duda también, está en la cárcel por hablar públicamente a favor de la democracia y las libertades en su país. Él es la prueba viviente de que tenía razón al pedir para su país lo que es normal en muchos otros. Entre otros, en el nuestro.


Queridos amigos,

Hace sólo unos días estuve en Berlín. Me reuní con amigos de varios países en un lugar donde, hasta 1989, se pisoteaban los más elementales derechos. Aquel muro fue derribado por una revolución de la libertad. Una revolución de ideas tras la cual cayeron la gran mayoría de las tiranías comunistas del planeta.

Con aquella revolución se demostró quiénes tenían razón y quiénes no la tenían.

Se demostró que los regímenes democráticos liberales, aquellos que tienen como base fundamental la libertad de los ciudadanos, son moralmente superiores a cualesquiera otros. Pero también que son mucho más justos, avanzan mucho más eficazmente hacia el bienestar de toda la población y logran sin duda una mayor movilidad social.

Lamentablemente no cayeron todas aquellas tiranías. Algunas siguen todavía oprimiendo a millones de personas. Y lo siguen haciendo con el beneplácito y hasta el aplauso de personas que viven en sociedades democráticas y abiertas y que serían incapaces de tolerar una dictadura en sus propios países.

Yo les pido a todos ellos que sean consecuentes. Que defiendan para Cuba lo mismo que defienden para Europa. Que denuncien cualquier violación de los derechos fundamentales con el mismo énfasis, ocurra donde ocurra.

La libertad de conciencia es un valor universal. No puede estar confinado sólo a unos países, sino que debemos defenderla en todo el mundo. Aquí no valen las llamadas al respeto a ninguna tradición cultural. Ninguna puede justificar la ejecución o el encarcelamiento de quienes se limitan a expresar sus ideas o a criticar a su gobierno.

Sin duda es más fácil criticar a gobiernos democráticos. Conlleva menos riesgos. Denunciar a los totalitarios puede costar muy caro. Pero aun así hay quien prefiere jugarse su libertad e incluso su vida por hacerlo.

Por eso presentamos hoy el manifiesto por la libertad de los presos de conciencia en Cuba. Lo presentamos aquí y lo presentaremos esta misma semana en Praga junto con Vaclav Havel, otra de las personas que arriesgaron su vida en defensa de la libertad.

Animamos a cualquier persona que se sienta indignada por la prisión por motivos de conciencia que se adhiera a este manifiesto.

Pido hoy aquí a todas aquellas personas que se han manifestado contra cualquier gobierno democrático del mundo que lo hagan también contra las violaciones de los derechos humanos en Cuba.

Pido a todos quienes alzan su voz, ejerciendo su libertad de expresión, contra cualquier violación de los derechos humanos, que lo hagan también contra la situación de los presos de conciencia en Cuba.

Pido a quienes se preocupan por situaciones de injusticia u opresión en cualquier país del mundo que no olviden que en Cuba hay personas como Raúl Rivero. Personas que están en la cárcel sólo por pedir democracia.


Queridos amigos,

Hoy estamos aquí porque a personas como Raúl Rivero y tantos otros se les niega la sola posibilidad de estar también entre nosotros. Se les niega ésta y otras muchas libertades individuales.

Pienso que hay muchas personas –personas de todas las ideologías- que rechazan el que un poeta o un periodista estén encarcelados. Creo que todas esas personas, por encima de posicionamientos de partido, tenemos que hablar.

Les pido que lo hagan. Que hablen de Raúl Rivero y de los demás presos de conciencia. Que firmen a favor de su libertad. Que no caiga en el olvido el drama de los periodistas presos.

Termino ya. Les doy las gracias por su presencia y también –estoy seguro- por su compromiso.

Este acto podría acabar ahora, y ya sería suficiente. Pero me gustaría compartir con Vdes. algo que estoy seguro les impresionará tanto como a mí.

Cuando Jorge Moragas visitó a Blanca Reyes en julio pasado, Blanca le dio un poemario, y le pidió que me lo entregara. Es un poemario inédito, escrito desde la cárcel. Son poemas de primera calidad –y creo que algo de gusto en poesía tengo-. No son poemas sociales ni políticos, ya se pueden imaginar.

Son poemas que hablan de amor y de muchas otras cosas.

Son los poemas de un hombre libre que está en prisión.

Le he pedido por favor a Luis Alberto de Cuenca –poeta él mismo- que nos lea algunos de ellos.

Muchas gracias.

News Clippings Archive: Entry 6

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El artículo a qué se refiere esa copia de prensa, esta puesta aqui.
Type of Clipping: Transcript of article
Newspaper: El Periódico (versión online)
Originally found at:
http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=5&idioma=CAS&idnoticia_PK=146598&idseccio_PK=5&h=040909

Date: September 9, 2004
Section: Opinión
Writer: Luis Sepúlveda

Archived as follows:

EL ARTÍCULO DEL DÍA
EFECTOS DEL CALOR

• Es inconcebible que encajemos con pasividad que Putin amenace, Aznar calle y Bush siga

Luis Sepúlveda
Escritor

En Andalucía un cantamañanas olvida apagar el fuego de su barbacoa e incendia miles de hectáreas de alcornoque, privando a cientos de familias de su ocupación tradicional, de sus ingresos, de la cultura del trabajo, y aparentemente no pasa nada, la tierra quemada no conmueve y nadie menciona la más que evidente falta de medios para combatir incendios forestales que, cada año, se manifiestan de manera más atroz. ¿Por qué? ¿Quién se beneficia con la contratación de empresas privadas para combatir tarde los incendios?
En Madrid, ocho ministras posan para una revista internacional de élite, cara, que no se encuentra en cada quiosco, y de inmediato se alza un coro de críticas de sujetos que ni vieron las fotos ni leyeron el reportaje que las acompañaba. ¿Por qué? ¿Se descalifica un Gobierno simplemente por un acto bobo aunque simpático, tal vez innecesario, pero en todo caso anodino? ¿Quién es el asesor de imagen del Gobierno que confunde el triunfo histórico de la paridad con el show bussiness?
Hace unos meses, un grupo de intelectuales, artistas y escritores cuyo prestigio está fuera de cualquier duda --hay un premio Nobel entre ellos-- proponen a Mariano Arana, intendente (alcalde) de Montevideo para el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia, el premio se falla y se le concede a... un camino, a la ruta de Santiago, que siempre ha estado y estará ahí, entre Roncesvalles y Santiago de Compostela, inamovible, frondoso en los veranos y nostálgico en otoño. En cambio Mariano Arana es temporal, tan frágil como su esfuerzo por cohesionar el movimiento de Mercociudades que aglutina a casi 200 municipios de cinco países de América Latina y que en un tiempo muy breve ha conseguido dar los pasos más importantes en aras de la concordia al establecer bases coherentes y sostenibles para el desarrollo económico, social y cultural de las ciudades que integra. ¿Por qué es más importante un camino que los hombres y mujeres que lo hacen y transitan?

UN GRUPO de fanáticos de la misma calaña de los asesinos del 11-M toma como rehenes a más de 1.500 personas en la escuela de Beslán, y el drama se soluciona con más de 350 muertos, la mitad de ellos niños, y nadie protesta cuando Putin, el hombre del KGB, anuncia que no hay ni habrá comisión de investigación para delimitar responsabilidades, y peor aún, anuncia que Rusia se arroga el derecho de realizar ataques preventivos más allá de sus fronteras.
Nadie dice nada. ¿Por qué? ¿Qué nos mueve a aceptar el horror como norma, la brutalidad como único método, y la posibilidad de sobrevivir como excepción? ¿Quién se beneficia con este silencio cómplice en nombre de las posibilidades de mercado ofrecidas por un país brutalmente empobrecido por la corrupción?
En Madrid, PSOE y PP se ponen de acuerdo para excluir a Aznar y no comparecerá ante la comisión que investiga los sucesos previos y posteriores al 11-M. Es evidente que la tragedia, que al atroz crimen se gesta en una reflexión bárbara, pero política, de los asesinos y de quienes les indujeron. También es evidente que hubo fallas en los servicios de seguridad que existen para garantizar la vida no sólo de las instituciones sino de todos los seres humanos que habitamos en España. Winston Churchill decía que el servicio de inteligencia estaba para anticiparse a las decisiones de los bárbaros e impedirlas.
¿Por qué no reconocer que en este sentido algo falló? ¿Por qué excluir entonces a quien ocupaba el puesto más alto, después del Rey, en la Administración del estado? ¿Es que hay algo que no debemos saber? ¿Es que nuestras vidas seguirán a merced de hipotéticas desclasificaciones?
En el Madison Square Garden de Nueva York, un estadio de boxeo, la convención republicana ofreció el más vomitivo espectáculo de patrioterío cutre, ignorancia rimbombante, y una serie de discursos pronunciados por oradores --Schwarzenegger incluido-- que recordaban los tiempos del Ku Klux Klan, del maccarthismo más delirante, y que presentaban la complejidad del mundo desde el simplismo más aterrador.
¿Por qué ningún líder político ha manifestado ni la más mínima inquietud frente al delirio belicista que vimos en vivo y en directo gracias a CNN o a la Fox? ¿Es que todavía creen que las guerras imperialistas no tocarán a Europa?

UN SUPLEMENTO dominical muy fiel al estilo light que define a la progresía de fines del siglo XX e inicios del XXI decide "contarnos Miami", una ciudad cosmopolita, de intensa vida cultural, de brutales contradicciones sociales, y para ello se vale de la pluma de un escritor de moda que nos orienta acerca de los mejores lugares para ligue gay.
¿Qué diablos pasa? ¿Acaso todo esto es culpa del calor? Tres huracanes en menos de un mes han asolado Japón, dos han arrasado el Caribe y Florida. ¿Qué demonios pasa? Confiemos en que este tórrido verano quede atrás muy pronto, y que las brisas frescas del otoño devuelvan la sensatez extraviada, que la moral se quite la tanga, y la inteligencia reemplace el vaso de piña colada.
Ayer, exigíamos de nuestros dirigentes y líderes que nos garantizaran una vida mejor. Hoy nos conformamos con pedirles un poco de seriedad.


Noticia publicada en la página 005 de la edición de Jueves, 9 de septiembre de 2004 de El Periódico - edición impresa. Para ver la página completa, descargue el archivo en formato PDF

News Clippings Archive: Entry 5

The article to which this transcript refers, can be found here.

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Newspaper: El Mundo (versión online)
Originally found at:
http://www.elmundo.es/elmundo/2004/07/26/espana/1090859921.html

Date: July 26, 2004
Section: España
Writer: EFE News Agency

Archived as follows:

NUEVA CONVERSACIÓN TELEFÓNICA INTERCEPTADA
'El Egipcio': 'Madrid es una lección' para que Europa se aleje de EEUU
EFE

MADRID.- Rabei Osman El Sayed Ahmed, alias 'Mohamed el Egipcio', considerado el cerebro de los atentados del 11-M y detenido en Italia, ha dicho que "Madrid es una lección para Europa, que se tiene que alejar de EEUU" y ha elogiado al jefe del Gobierno español, Rodríguez Zapatero, "por valorar a los árabes".

'El Egipcio' también aboga para que en Italia se produzca un gran atentado como en Madrid, asegura que Berlusconi es "un dictador" y que su Gobierno "tendrá el mismo final que el de Aznar", por seguir "al perro americano", como llama a George Bush.

Estas manifestaciones de 'El Egipcio' fueron interceptadas por la policía italiana el pasado 5 de junio, dos días antes de que fuera detenido en Milán, cuando hablaba con sus discípulos Yahía Mouad Mohamed Rajah, también arrestado, y un tal Mahmoud, un egipcio venido a Milán a buscar trabajo y que como se aprecia en la conversación no estaba de acuerdo con él.

No son las primeras 'declaraciones' de 'El Egipcio' difundidas por la prensa. La policía italiana dio a conocer a primeros del mes de junio una conversación entre él y su amigo Yahía en la que se atribuye la autoría intelectual del 11-M.

"Madrid es una lección para Europa, que debe entender que se tiene que alejar de los americanos. El Gobierno Berlusconi está siguiendo los mismos métodos que el perro (en referencia a Bush) y deseo que Dios elimine este Gobierno de Berlusconi porque es dictatorial y es destructor del Islam. Esperemos que Dios les de un desastre y así Italia tendrá un desastre", afirma 'El Egipcio'.

La charla entre 'El Egipcio' y sus amigos se produjo el mismo día en que el presidente de EEUU visitó Roma. Días antes, según dice a sus interlocutores, la Policía le sometió a un control.

"Son unos esclavos, ya que ahora que llega el perro (Bush) ponen en marcha controles que no sirven para nada, ya que si queremos golpear lo podemos hacer. La culpa es de Berlusconi, que es un gran dictador", afirma el terrorista. 'El Egipcio' agrega que según él todos los países que siguen a EEUU "tendrá en mismo final que Aznar".

Subraya que tras los atentados de Madrid, que se cobraron 192 víctimas, "todos los árabes y los españoles salieron a las plazas llamando asesino a Aznar".

Prosiguiendo con su diálogo, 'El Egipcio' tiene palabras de elogios para el presidente del Gobierno español, afirmando que José Luis Rodríguez Zapatero "ha entendido inmediatamente el valor de los árabes y nada más llegar al poder ha abierto un diálogo".

De nuevo vuelve a arremeter contra Berlusconi y dicen que si en Italia ocurre como en Madrid, la culpa será de Berlusconi, "pues quien sigue a ese perro (Bush) se hace daño asimismo".

Ese mismo día, pero más tarde, 'El Egipcio' vuelve a hablar con sus amigos y les habla de un arma "en forma de secador de pelo", que "causa mucho daño a la salud".

Agrega que cuando ese arma, de la que se desconocen más datos, comienza a echar aire caliente "aumenta la temperatura en varios grados, el cuerpo sufre convulsiones y se debilita y la temperatura (corporal) le aumenta".

El pasado 14 de julio la Fiscalía de Milán dio su opinión favorable y abrió el camino para la extradición de 'El Egipcio' a España, solicitada por el Gobierno español tres días antes a instancias del juez de la Audiencia Nacional Juan del Olmo, que investiga la masacre de Madrid. El próximo día 30 se celebrará el proceso para la extradición.

'El Egipcio' está en la cárcel de Voghera, a 60 kilómetros al sur de la capital milanesa, en régimen de aislamiento, bajo la acusación de asociación subversiva dirigida al terrorismo internacional.

Sunday, January 04, 2004

News Clippings Archive: Entry 4

The article to which this transcript refers, can be found here.

Type of Clipping: Transcript of article
Newspaper: El Mundo (versión online)
Originally found at:
http://www.elmundo.es/elmundo/2004/07/18/espana/1090149287.html


Date: July 19, 2004
Section: España
Writer: JUAN CARLOS DE LA CAL

Archived as follows:

DE CEUTA A IRÁN EN BUSCA DE LOS TALIBANES
Un español en Guantánamo

"Me preguntaban si había visto a Osama" - "Sobre las 8 nos despertaban con "Born in the USA" a toda mecha" - "Un general nos decía que éramos cerdos"

JUAN CARLOS DE LA CAL

CEUTA.- "Yo lo único que quería saber es si lo que contaban de los talibanes era verdad. En aquella época no tenía nada que hacer en Ceuta: sin trabajo, con pocos estudios, musulmán... Sentí que no era una ciudad para mí". EL MUNDO reconstruye con Hamed, el 'talibán' ceutí, su diario de tres años.

“Aquí hay mucha droga, violencia, corrupción. Sobre todo en un barrio pobre como en el que vivimos. Buscaba un modelo alternativo para vivir mi espiritualidad, ser un buen creyente, estar más cerca de Dios. Siempre soñé con estudiar en una madrassa, allá donde el Islam es más auténtico. Por otro lado, no me acababa de creer que esa gente de Afganistán fuese tan mala como decían. Porque un buen musulmán no puede estar metido en guerras...”

Hamed Abderraman Ahmed, Hamido para su familia, tenía 26 años cuando bajó el empinado callejón por el que se llega a su estrecha casa, en el laberíntico centro de la barriada ceutí del Príncipe.Era una soleada mañana de junio de 2001, víspera de San Pedro para los cristianos. Bajó la mirada al despedirse de su enfermo padre. Contuvo las lágrimas cuando besó a su madre. Esbozó una forzada sonrisa cuando acarició las cabezas de algunos de sus sobrinos.

Sólo él sabía que pasaría mucho tiempo sin verles.Los suyos pensaban que, una vez más, se iba a la Península, a Europa quizá, a buscarse la vida, a encontrar lo que en Ceuta el destino le había negado: un buen trabajo, una esperanza para el desheredado, un porvenir lejos de esta frontera. Rezó en su habitación con más fervor que nunca, cerró la cremallera de su bolsa de deportes, se guardó en un bolsillo las casi 100.000 pesetas que había conseguido reunir entre sus ahorros y lo que le prestó uno de sus hermanos, y salió sin mirar atrás.

Tres años y cinco semanas después Hamido recuerda esta escena sentado en la parte trasera del coche que nos lleva hasta Algeciras.Al volante está su cuñado Safar. En el asiento del copiloto viaja su hermana Nadijha, con su pañuelo oscuro y su mirada paciente.Y a sus flancos, el abogado (Marcos García Montes) y este periodista. El vehículo es un viejo BMW negro con los cristales ahumados y sin aire acondicionado.

Se lo prestó a Safar un amigo para este viaje. “Lo está vendiendo, por si te interesa”, me dice, medio en broma, medio en serio, cuando me monto. La familia está cansada. No han parado desde que el miércoles por la tarde el joven saliera por fin en libertad de Alcalá Meco, la última de la media docena de prisiones en las que ha estado durante todo este tiempo.

Tras atender a la prensa de la capital, presentarse en el juzgado, dormir un poco en una pensión barata del centro de la ciudad y rezar en la mezquita de Estrecho, decidieron salir de madrugada por carretera ignorando las invitaciones que les hicieron para viajar en avión. “Necesito airearme un poco, ver paisajes y tener más tiempo de intimidad para hablar de Dios con mi familia”, dijo Hamido cortesmente para justificar su decisión. Se acercaron a Granada para ver a un familiar y durmieron un par de horas en un área de descanso. Nuestro punto de encuentro es el aeropuerto de Málaga.

“Me fui directamente a Madrid. Estuve unos días por allí buscando billetes de avión baratos. Llamé a mi familia diciéndoles que estaba en Londres trabajando para que se tranquilizaran.

Por fin encontré uno de las líneas aéreas iraníes que me costó 64.000 pesetas. Saqué sólo de ida. Era un 4 de julio (Hamido se sorprende cuando le digo que es el día de la fiesta nacional norteamericana).Estaba muy ilusionado porque algo en mi interior me decía que iba a ser la gran aventura de mi vida.

No tenía ningún contacto ni nadie me organizó el viaje. En Ceuta conocí a algunas personas que habían estado en la zona y que me dieron algunos consejos. Nada más. Desde el mismo aeropuerto de Teherán cogí un taxi para la frontera que me costó muy barato: unas 1.500 pesetas por un trayecto de un par de horas, casi como desde Málaga a Algeciras”. Hamido habla todavía en pesetas porque cuando se marchó el euro no existía.

El sol empieza a decaer por el horizonte. Es hora de rezar. Safar para el coche en una estación de servicio. Encuentran a otros viajeros musulmanes con la misma intención. Los hombres acuden al baño para hacer las abluciones y lavarse bien. Sólo toman un poco de agua. Colocan sus alfombras sobre el suelo. Por la sombra de sus cuerpos descubren la orientación hacia La Meca.Hamido, en primera fila, dirige la oración. Diez minutos después acaban. El viaje continúa con el joven más despierto, más tranquilo, y, sobre todo, más locuaz que antes de la parada.

Encuentra la paz en Kandahar

“En la frontera de Irán con Afganistán encontré a dos policías talibanes que sabían árabe. Les conté que quería ir a Kandahar, a pasar un tiempo a un seminario islámico del que me habían hablado y les pedí ayuda para llegar. Me recibieron muy bien. Estaban acostumbrados a recibir extranjeros. Me invitaron a un té y yo compartí con ellos unas galletas españolas que llevaba. Me buscaron plaza en un taxi compartido y después de viajar toda la noche llegamos a la ciudad santa. El coche me dejó a la puerta del seminario.

Es un sitio muy agradable (todavía sigue abierto) y tranquilo, con amplios jardines y espacios abiertos. Me dieron una habitación y me dejaron asistir a las clases. No me pidieron dinero. A cambio de su hospitalidad sólo tenía que ayudar en el jardín cuidando de las flores o en la cocina. Había bastantes extranjeros, sobre todo asiáticos, y la vida allí fue muy apacible“.

Llega el momento de las preguntas incómodas. Aún con la presencia de su solvente abogado, no queremos entrar en juicios de valor.Hamido está especialmente sensibilizado sobre el tema. No olvidamos que estamos ante un hombre que ha sido interrogado cientos de veces por policías, militares y jueces de varias nacionalidades.Y todas las preguntas orientadas a conseguir las mismas respuestas: ¿Luchó con los talibanes? ¿Fue adiestrado en un campo de entrenamiento? ¿Llegó allí a través de alguna organización? ¿Compartió algo más que su vida en la madrassa con guerrilleros islámicos? ¿Qué impresión le causo el defenestrado régimen coránico?

“No, no, no y no. Repito que lo único que quería saber era como se vivía allí. Lo que más me gustó del país era que había mucha seguridad. Nadie puede olvidar que antes de que ellos llegaran era un país sin ley, donde las mafias de la droga y los señores de la guerra vivían secuestrando y matando gente. Ellos, por lo menos, llevaron un poco de orden y paz. Y ahora les añoran”.

- Sí, pero las imágenes de aquellas mujeres embutidas en sus burkas hasta los ojos eran difíciles de asumir...

“Los talibanes ya se han ido y los burkas continúan. Es una tradición medieval que nadie puede eliminar de la noche a la mañana. A mí no me molesta, siempre y cuando lo hagan con plena libertad.Es como lo del pañuelo en nuestras mujeres. En mi familia lo llevan casi todas pero por convencimiento, no por imposición.De todas formas, mi visión del país se limita a mis vivencias en aquel seminario”.

“Todo fue bien hasta el 11 de septiembre. Normalmente cenábamos escuchando las noticias en árabe de un canal de radio que se llama La voz de América. Entonces interrumpieron la emisión para decir que había habido un accidente en las Torres Gemelas al estrellarse un avión contra ellas. Nos llamó un poco la atención pero no le dimos mayor importancia. Allí estábamos demasiado lejos de todo. Apagamos la radio y nos fuimos a dormir”.

“Al dia siguiente, cuando nos conectamos de nuevo comprendimos la dimensión de la tragedia. Empezaron a hablar de Bin Laden, de los talibanes, de Afganistán y de posibles e inmediatas represalias.Por la tarde nos reunieron a todos y nos dijeron que nos teníamos que marchar de allí porque iba a haber guerra y no querían que muriese gente inocente, principalmente extranjeros. Todavía estuvimos una semana recogiendo nuestras cosas, acabando nuestras lecciones y despidiéndonos. Después, en varios coches y con un guía, partimos hacia Jalalabad. Cuando llegamos la gente huía de la ciudad desesperada.”¿Por dónde se sale?" nos preguntaban al vernos llegar. Las bombas caían por todos lados. Vi explosiones apenas a 100 metros de nosotros. Decidimos acampar a las fueras y acordamos que lo mejor era tratar de llegar a pie hasta Pakistán porque en coche íbamos a ser un objetivo fácil para los misiles”.

Huida a Pakistán por las montañas

“Nos pusieron un guía y nos advirtieron que llevásemos poco peso porque la caminata iba a ser dura. Yo dejé todo en el campamento.Sólo cogí mi saco de dormir y un bote de miel. Hice bien porque estuvimos andando cinco días por unas montañas muy empinadas, casi sin nada que comer y por la noche hacía mucho frío. Gracias a Dios, por los pueblos donde pasábamos nos daban por lo menos pan y dátiles. La gente dormía apretándose unos contra otros para darse calor porque no tenían mantas para taparse. Yo fui afortunado”.

“Por fin llegamos a Pakistán a través de las montañas. A lo lejos vimos un pequeño pueblo y el guía nos dijo a los extranjeros que tuviésemos cuidado con lo que hablábamos puesto que éramos los que más peligro corríamos. Al llegar a las primeras casas nos interceptó una patrulla de soldados paquistaníes. Rápidamente se dieron cuenta de que muchos no éramos de la zona. Nos metieron a todos en una especie de cárcel improvisada donde estuvimos varios días. No recuerdo cuantos. Después vinieron unos camiones y a los extranjeros nos trasladaron a Peshawar, donde nos metieron en una cárcel inmunda. Estábamos apiñados y

sólo nos daban de comer agua con lentejas. Estuve con diarrea 24 horas al día.Creo que perdí unos 20 kilos”.

“Era una cárcel colonial, de la época de los ingleses. Hasta los grilletes que nos ponían estaban totalmente oxidados. A principios de noviembre nos entregaron a los americanos. Mis compañeros de viaje no sabían muy bien de dónde era yo. Ninguno fue capaz de ubicar España en el mapa. Y mucho menos Ceuta. Se confundían cuando les decía que era una ciudad española en el norte de Africa.En cambio más o menos les sonaba lo de Al Andalus, porque en la madrassa se hicieron varias referencias a esta región como símbolo de la presencia musulmana en Europa”.

Regreso a Kandahar con los americanos

“El primer interrogatorio fue sencillo: sólo me preguntaron mi nombre, mi nacionalidad y el motivo de mi presencia allí. Luego me separaron en un grupo aparte y nos tuvieron aislados varios días. Lo único que me preguntaron en los siguientes encuentros es si había visto a Osama. Finalmente nos pusieron un capuchón y de malas maneras nos metieron en un avión militar con destino a Kandahar. Cuando vi donde estaba no me lo podía creer: volví a la misma ciudad pero en circunstancias muy distintas. Aquí ya no era un estudiante sino un preso. Allí nos metieron en un campamento al aire libre lleno de alambradas...”

El relato se interrumpe cuando el coche en el que viajamos llega al puerto de Algeciras. Un viaje dentro de otro viaje. Hamido respira hondo el olor de la brisa marina. “El mar. Cuantas ganas tengo de bañarme. Esa es una de las cosas que más he echado de menos estos años. Es lo primero que pienso hacer cuando me dejéis tranquilo”, dice animado al distinguir la costa africana.

En el muelle aparecen las primeras cámaras de televisión. Un aperitivo sobre lo que le espera al llegar a Ceuta. El joven tiene pereza de salir del coche. “No, yo prefiero quedarme aquí.Ir vosotros a tomar algo” dice ante la insistencia de su hermana para estirar las piernas. Finalmente accede. La gente le mira con curiosidad. Algunos pasajeros musulmanes le saludan cordialmente.Conoce a muchos. Su memoria es buena. Nos conduce directos a la cafetería, como si hubiese estado aquí ayer mismo. Con una Coca Cola en la mano, Hamido comienza a contarnos el infierno que sufrió en Guantánamo.

“A principios de año (2002) nos sacaron del campamento. Ese traslado fue terrible. Ibamos atados, encapuchados y nos pegaban mucho.Nos metieron en un avión de carga. Dentro nos vendaron los ojos, nos encadenaron al asiento y nos pusieron una mascarilla como la de los médicos. Quizá pensaban que les íbamos a contagiar algo. No podíamos ni rascarnos”.

Llegada al infierno de Guantánamo

“Un guardia nos dijo que nos llevaban a Cuba. Nada más. El viaje duró 20 horas, sin escalas. Llegamos de día. Lo supe al sentir el calor del sol. Siempre con los ojos vendados, nos subieron a un camión. Veinte minutos después llegamos a la prisión. Cuando me quitaron la venda me encontré en una jaula de dos por dos metros, a pleno sol, con el suelo de grava y en la que sólo había una esterilla, una manta y un cubo vacío”.

“Las jaulas formaban dos hileras, una junto a la otra. Entonces apareció un oficial con un traductor en árabe. Nos dijo que estábamos en territorio americano, en el Campamento Rayos X, y que permaneceríamos allí un tiempo indeterminado. Después nos empezó a amenazar con que cualquier falta de disciplina sería severamente castigada.Dijo que estaba prohibido hablar entre nosotros. Luego se marchó y empezó nuestra lenta agonía”.

“Lo primero que pensé es que a aquel lugar no podía llegar nadie.Que estaba muy lejos de cualquier sitio amigo y me inquietaba lo que pudieran hacer de nosotros. En mi caso, nadie sabía que estaba allí. Si me pasaba algo, nadie se enteraría. Al día siguiente apareció un médico que nos hizo una breve inspección. Luego nos obligaron a tomar cuatro pastillas que me dejaron varias jornadas mareado. Parece que era algo contra la malaria. Por la mañana nos despertaban sobre las ocho con una canción de Bruce Springsteen, Born in the USA, que ponían a toda mecha por los altavoces”.

“Desayunábamos una especie de rancho militar y no podíamos hacer nada más. Un par de veces por semanas nos interrogaban. Ibamos encadenados de pies y manos. Tenía que andar a saltitos y estaba bastante lejos, casi media hora. Los grilletes me desollaban las manos y las piernas. Nos metían en una habitación totalmente cerrada iluminada con un fluorescente. Había una mesa y varias sillas pegadas al suelo”.

“Varios oficiales y hombres de paisano entraban y salían sin cesar. Al principio utilizaron traductores en árabe. Luego me preguntaban hombres con acento sudamericano. Siempre eran las mismas cuestiones: que si conocía a Osama o a alguien de su entorno, que es lo que hacía allí, quienes eran mis contactos, donde había combatido, etc. Así durante dos o tres horas. Me hacían las mismas preguntas de manera diferente. Al final me decían que, si no me mostraba más colaborador, nunca más iba a ver a mi familia”.

“Aparte de estas salidas, sólo nos sacaban de la jaula 15 minutos a la semana, a una especie de pasillo estrecho. El resto del tiempo me lo pasaba dando vueltas por el habitáculo como un mono enjaulado...”

El barco se mueve como una peonza. Hay temporal de Levante en el Estrecho y por los altavoces piden a los pasajeros del Ferry que permanezcamos sentados. Los niños lloran. Algunos se marean.Hamido no se inmuta. Parece como si este balanceo estimulara aún más sus recuerdos. Ya nadie se fija en él. El pasaje está concentrado en la estabilidad de su estómago. Su familia y su abogado escuchan pacientes su relato. Es la primera vez que pueden oír la historia de un tirón, sin muchas interrupciones. A lo lejos, a través de las ventanas empañadas del barco, se distinguen los primeros edificios de Ceuta. Pero Hamido todavía está en Guantánamo...

“Nos cambiaban de jaula con bastante frecuencia. La mía estaba en una esquina. Tenía a un compañero detrás y a otro a la derecha.Conseguíamos comunicarnos en susurros. Al principio los guardias eran muy duros con eso de no hablar. Luego se fueron relajando.Poco a poco algunos de ellos empezaron a relacionarse con nosotros muy discretamente”.

“Uno de ellos, hispano, me dijo que les habían dicho que éramos muy peligrosos y que odiábamos a los americanos. Aunque él me confesó que muchos no teníamos pinta de terroristas. Había algunos que se portaban bien y nos echaban más ración de comida. Pero otros eran muy malos. Especialmente uno, que llevaba el número 94 cosido en sus galones, que era terrible. Pasaba por las jaulas golpeando los barrotes con la porra y gritando todo el tiempo.Si tenías la mano fuera te la machacaba de un golpe. Nos insultaba en todos los idiomas”.

“Por fin , un día un preso se mosqueó y le tiró un vaso de agua a la cara. Lo cogieron entre varios guardias y a golpes le llevaron a una celda de aislamiento. Era igual que nuestras jaulas sólo que completamente cerradas, con una luz encendida las 24 horas del día y el aire acondicionado a toda mecha. Hacía un frío terrible dentro. Luego lo quitaban y te asabas de calor. Le tuvieron una semana allí dentro, en lo que se llamaba La Sección India. A otro que le tiró su orina a la cara del mismo oficial le metieron un mes”.

“Lo que sí mantuvimos intacta durante todo el tiempo fue nuestra fe. Era lo único que no nos podían quitar allí dentro. Rezábamos las cinco veces al día, sobre la toalla, que llevábamos anudada en la cabeza mojada para amortiguar el sol que entraba a través de los barrotes. Cuando nos dejaron hablar, protestamos vivamente.Hicimos incluso una huelga de hambre y, así, conseguimos que a las dos semanas nos dieran a cada uno un Corán. También conseguimos que quitaran esa maldita canción al despertar”.

“En esa época, el general que estaba al mando del campamento solía decir que no éramos seres humanos sino cerdos con un número de expediente. Luego se lo llevaron a Irak y el que vino era mejor persona. Solía pasearse él mismo para comprobar nuestras condiciones de vida y trató de mejorarlas. Fue él quien permitió las visitas más frecuentes de la Cruz Roja, el que hizo que taparan con maderas los techos de las jaulas para que no nos diera más el sol y el que ordenó que las mujeres soldado no estuvieran presentes mientras nos bañábamos, lo que nos ofendía”.

El barco inicia la maniobra de acercamiento al muelle. Alguien comunica por un móvil que hay decenas de periodistas esperando a la salida. Hamido se remueve inquieto en su asiento. “¡Quién me iba a decir esto a mí, que siempre me ha gustado pasar inadvertido! Espero que por lo menos no atosiguen demasiado a mi padre, que es mucho más tímido y, además está enfermo”, asegura ya con cierto nerviosismo. El tiempo corre. La historia continúa...

Trasladado a un campamento mejor

“En abril nos trasladaron al Campamento Delta. En esos movimientos era cuando peor nos trataban. Nos tuvieron varias horas tumbados boca abajo, con la cabeza encapuchada, a pleno sol. Los soldados nos pateaban cada vez que pasaban a nuestro lado. A mí me hirieron en la mejilla. Las celdas allí eran un poco más grandes, tenían baño, pero quedaba menos espacio para andar. Además, la malla era más tupida y no se veía más allá de tres metros. Creo que esa es una de las razones por las que he perdido vista en un ojo”.

- Se habla de que hubo bastantes intentos de suicidio allá dentro.¿Tuviste tentaciones?

“Con esas cosas no se juega. Tuve un fuerte bajón psíquico. Me sentía incapaz de hacer nada. Los médicos me dieron unas pastillas que me dejaban grogui todo el día. Dejé de tomarlas. Gracias a los compañeros conseguí imponerme ciertas rutinas al día que hacía junto con los vecinos de celda: dos horas de aerobic, rezos a la misma hora, canciones, siestas, lectura... Yo salí para adelante. Pero otros no. Recuerdo el caso de un saudí que trató de ahorcarse. Le cogieron a tiempo pero se rompió la médula y se quedó para siempre en silla de ruedas”.

- ¿Es verdad que les dijo a los representantes consulares españoles que cuando le liberaran quería ir a luchar con los chechenos?

“Sí, pero lo dije siguiendo una consigna que funcionaba entre los prisioneros del campamento. Allí pensábamos que como los americanos son enemigos de los rusos, les iba a gustar esa relación”.

“Los últimos meses los pasé en el Campamento 4, lo que allí dentro se llamaba de engorde, porque era donde mandaban a los que se suponía que iban a soltar pronto y tenían que engordarlos para que llegaran a su país con mejor aspecto. Eso me animó mucho.Teníamos dos horas al día de patio. Allí nos juntábamos por grupos étnicos. Yo hice amigos con los europeos: con Ruhel, Omar y Shafir, británicos; con Medhi, un sueco, con Nizar y Mourad, que vivían en Francia. Los asiáticos se juntaban entre ellos porque sólo hablaban pasto y urdu. Incluso comencé a recibir clases de inglés con un hombre muy sabio. Me gustaría seguir ahora que ya se algunas palabras: I need, I feel, I have to... Como ves, cosas muy útiles”.

Hamido tiene coraje todavía para bromear. Viéndole, nadie diría que ha pasado casi tres años en varios infiernos. El último, un purgatorio más bien, en cárceles españolas.

Llegda al purgatorio español

“A principios de febrero vinieron a verme los de la Cruz Roja y me dijeron que en dos días me repatriarían. No me hice muchas ilusiones porque allí había gente a la que le habían dicho lo mismo un año antes y todavía estaban allí. Pero una noche vinieron a buscarme y me llevaron al aeródromo. Al llegar vi un avión con la bandera española y me dio mucha alegría. No os lo podéis imaginar. Sin ningún ceremonial me hicieron firmar un papel en el que ponía algo así como: “Este individuo no representa ningún peligro para el Ejército de los Estados Unidos ni para sus intereses en el mundo”. Después me subieron al avión y me encontré con los policías españoles”.

“Cuando llegué a la cárcel de Soto del Real, en Madrid, aquello me parecía Hollywood. Aunque una cárcel siempre es una cárcel, se estaba infinitamente mejor que en Guantánamo. Luego me trasladaron a Alcalá Meco. En ambas estuve aislado. Tampoco tenía mucho que hacer, pero por lo menos estaba comunicado con el mundo y la comida era muy buena. Me impresionó mucho cuando vi por la tele las torturas en aquella cárcel iraquí. Pensé que a mí me podían haber hecho lo mismo. He salido más gordo que cuando me fui de casa. Ahí pase malos momentos después de los atentados del 11 de marzo. Pero después de aquella masacre, que repudio con toda mi alma, pensé que esa hora no iba a llegar nunca”.

La hora llegó. Los periodistas rodean a Hamido al salir del muelle.Sus vecinos al llegar al barrio. Su familia al llegar a casa.Abderramán padre tiembla por el Parkinson y la emoción. Sodía, la madre, llora en silencio. Su hijo es libre. Puede abrazarlo Pero otros 600 hombres continúan presos, sin nadie que les abrace, en el infierno de Guantánamo...

Thursday, January 01, 2004

News Clippings Archive: "Límites islámicos al islamismo"

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Newspaper: El Correo (versión digital)
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Date: July 12, 2004
Section: Opinión
Writer: ABDEL HAQQ SALABERRIA

Archived as follows:
OPINION
ARTÍCULOS
Límites islámicos al islamismo
ABDEL HAQQ SALABERRIA/PORTAVOZ DE LA COMUNIDAD ISLÁMICA EN ESPAÑA. COORDINADOR DEL CENTRO DEL MUNDO ÁRABE ISLÁMICO DEL PAÍS VASCO

Durante la última jornada del excelente y exitoso seminario 'Representaciones árabes contemporáneas', organizado por Arteleku en Donostia, tuvimos la oportunidad de estrenar un vídeo titulado 'Voces del pensamiento crítico actual árabe' realizado y presentado por Gema Martín Muñoz, profesora de Sociología del Mundo Árabe e Islámico en la Universidad Autónoma de Madrid, y Rafael Ortega, historiador y especialista en el Mundo Árabe. Entre otros importantes, interesantes y poco accesibles testimonios, se encontraba uno especialmente significativo. El ayatolá chií Mohamed Hussein Fadlallah, líder espiritual de Hezbolá, es considerado un líder reformista y modernista 'moderado'. Según el propio testimonio de Gema Martín Muñoz, que acudió a su domicilio de Beirut para realizar la entrevista, la casa de este ayatolá es visitada por una peregrinación de personalidades del mundo árabe, islamistas o laicos, de derechas e izquierdas, que lo respetan como un símbolo vivo de la resistencia del pueblo árabe. Hay que recordar que Hezbolá consiguió liberar a Líbano de la ocupación israelí, una victoria sin precedentes en más de medio siglo de humillaciones para los árabes.

En la entrevista, el discurso de este líder del Partido de Dios era muy grandilocuente y lleno de palabras amables y reconciliadoras, sobre todo hacia el cristianismo. Palabras de tolerancia con otras creencias, de amistad con los hermanos suníes -especialmente en Irak-, de democracia y derechos humanos, salían de la boca del hombre que hace unos veinte años emitió una 'fatwa' que incitó a los chiíes de Líbano a organizar los atentados suicidas contra la Embajada norteamericana de Beirut y contra un puesto de control estadounidense en la capital libanesa. Ambos atentados dejaron cientos de muertos y precipitaron la retirada de las tropas estadounidenses desplegadas en Líbano en 1983. Todo parecía discurrir según un guión que bien podría haber suscrito Kofi Annan, y que incluía la condena de los atentados del 11-M. Pero llegó al asunto de la desesperada situación de Palestina. En este caso el razonamiento era, más o menos, el siguiente: ¿Qué pueden hacer los palestinos contra las sofisticadas armas del Ejército de Israel? Ellos utilizan lo único que tienen, su cuerpo, y se lanzan como bombas humanas contra un invasor que les priva de todo. No son terroristas, son mártires. Hay muertes civiles, de acuerdo. Pero los palestinos no persiguen matar a inocentes sino atacar la seguridad de Israel, y están legitimados para ello.

El Islam no es una doctrina política, algo maleable según las diversas coyunturas humanas. Admite cierta interpretación y hay jurisprudencia diversa, pero tiene cuestiones ineludibles y fronteras infranqueables. Una de ellas es que los medios están perfectamente delimitados y sólo a través de esos medios establecidos, y no de otros, se alcanza el fin esperado. Eso nos lleva a dos cuestiones claves en el asunto de los suicidas y de las estrategias de guerra de algunos grupos autodenominados islámicos, no sólo en Palestina, sino en el terrible escenario bélico mundial de la actualidad: la cuestión del valor de la vida, especialmente la humana; y la cuestión de la yihad, sus requisitos y limitaciones.

Para el Islam, como para toda la tradición judeo-cristiana, la vida es don y propiedad divina. El ser humano sólo es un califa, es decir, un representante o administrador de Dios en la Tierra, que debe rendir cuentas de esa administración. Si al sacrificar un animal el musulmán debe hacerlo en nombre de Dios es, entre otras cuestiones, por respeto al propietario de esa vida. La norma general es 'no matarás'. La propia vida de un individuo tampoco le pertenece a éste, por lo que el Islam tampoco admite el suicidio.

Respecto a la yihad son necesarias una serie de circunstancias que no se dan ni por asomo en ningún conflicto conocido. Para empezar debe realizarse en nombre del Islam y en defensa de un territorio en el que se aplica la Sharia en su totalidad. La decreta un emir, no el líder de un grupo político mesiánico o el presidente de una república bananera. Primero se debe ofrecer el Islam a los adversarios, y si lo rechazan se les ataca. No debe matarse a ancianos, niños y mujeres, salvo que éstas participen en la batalla. No pueden envenenarse las aguas, ni talar árboles, ni usar fuego. No se debe combatir contra un enemigo que supere una relación de dos a uno a los musulmanes, salvo que los musulmanes tengan mejores armas y estén claramente mejor preparados. Se deben respetar todos los pactos a los que se llegue con el enemigo y los salvoconductos Está claro que no se contempla ni el acto suicida ni la matanza de inocentes. Cuando no se puede combatir, la jurisprudencia aconseja huir al territorio musulmán más cercano bajo la tutela de un emir, o bien quedarse bajo el yugo de los enemigos, siempre y cuando permitan la práctica del Islam y se realice una continua invitación al invasor a que abrace el Islam. Una actitud semejante, practicada por las cofradías sufíes del califato oriental, convirtió a los salvajes invasores mogoles en la base de un nuevo y poderoso califato.

A un agnóstico puede sonarle ridículo que, en una situación desesperada, lo único que le queda al creyente es volverse a Dios. El verdadero creyente lo practica. Además, los musulmanes tienen una fortaleza inexpugnable: sus cinco pilares (fe, oración, ayuno, impuesto y peregrinación). Si los musulmanes se dedicaran más a construir 'la Casa del Islam' en vez de empeñarse en combatir en 'la Casa de la Guerra', la ayuda, que sin duda necesitan para sobrevivir al holocausto que están sufriendo, vendría sin demora. Esto es de obligada creencia para un musulmán. La desesperación representa una falta absoluta de fe y es dar entidad a poderes ajenos a Dios, lo cual supone una falta gravísima en nuestra Sharia. La llave para salir de esta prisión está en los cinco pilares de nuestra religión, abandonados en parte para seguir el camino de la dialéctica modernista y reformista, un falso ídolo que exige el sacrificio de nuestros hijos y la corrupción de nuestros corazones con odio.

Yalal al-Din Rumi, maestro sufí universalmente reconocido, dijo en una ocasión: «Si algún musulmán tiene dudas de que lo prometido u ordenado por Dios es posible, es un hipócrita. Si cree que lo que Dios le ha ordenado hacer no es posible hacerlo, que golpee fuertemente su cabeza contra un muro. Algo evidentemente no funciona bien en su cabeza Y si después sigue creyendo que es imposible, que se golpee más fuerte».


News Clippings Archive: Entry 3

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Newspaper: ABC (versión online)
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Date: July 13, 2004
Section: Nacional - Política
Writer: staff

Archived as follows:

NACIONAL
EDICIÓN IMPRESA - Política
El fiscal general compara la política antiterrorista de Bush con el GAL
Conde-Pumpido aboga por exportar el modelo español de lucha contra el terrorismo que pasa por tener claro que los terroristas son «criminales y no combatientes»
ABC/

MADRID. El fiscal general del Estado, Candido Conde-Pumpido, nombrado por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, no tuvo reparos en desempolvar ayer la «guerra sucia» que practicaron diversos grupos, entre ellos los GAL -cuando Felipe González era inquilino de La Moncloa- y compararla con la estrategia antiterrorista que lleva a cabo la Administración Bush.

En el marco de los cursos de verano de la Universidad Complutense, Conde-Punpido afirmó que Estados Unidos ha respondido a la violencia terrorista «con más violencia y saltándose la legalidad», al igual que «ocurrió en España a finales de los 70 y comienzos de los 80». Para Pumpido, que por aquellas fechas era magistrado de una de las Salas de la Audiencia Provincial de San Sebastián, esta actitud, lejos de solucionar el problema, «creará más terrorismo».

En su intervención, el fiscal general del Estado planteó la necesidad de exportar al ámbito internacional el modelo que actualmente despliega España en la lucha contra la barbarie del terror. Así, sostuvo que, «aunque el terrorrismo es un problema internacional, sí existe una experiencia española muy interesante, porque España es un país con un sistema democrático muy avanzado, que, sin embargo, tiene un problema interno importante, y eso nos ha dado una experiencia que tenenos que aportar a nivel internacional», comentó en alusión al desafío de ETA, que se prolonga más de cuarenta años, y a la respuesta que le está dando el Estado de Derecho, hasta el punto de haber colocado a la banda contra las cuerdas.

El fiscal general del Estado indicó que esa experiencia de España en el combate contra la barbarie se centra en tres ideas. La primera se refiere a que «la lucha contra el terrorismo no es una cuestión bélica, porque los terroristas no son combatientes, son delincuentes y criminales y la lucha debe hacerse desde los procedimientos legales y procesales».

En segundo lugar, comentó que nuestro país dispone de un sistema especializado de enjuiciamiento del terrorismo, que es la Audiencia Nacional. «Un sistema centralizado que, además, produce un enorme número de ventajas que no hay en otros países, que deben acudir a procedimientos ajenos al sistema judicial ordinario, como puede ser Guantánamo, porque no existen sistemas como el de la Audiencia Nacional», explicó.

Con la ley en la mano

La tercera idea expuesta por Conde- Pumpido se refiere a que a «la violencia no se puede responder con violencia». «Cuando España respondió con violencia le fue mal en la lucha contra el terrorismo», insistió para añadir, por el contrario, que «en este momento que se está utilizando la ley, sólo la ley, pero con la máxima contundencia, es el momento en el que estamos más avanzados en la lucha contra el terrorismo de ETA». El fiscal general mostró su convencimiento de que «por ese mismo procedimiento derrotaremos también al terrorismo islámico».

Así las cosas, Conde-Pumpido quiso contrastar la actual respuesta judicial de España con la que ofrece Estados Unidos, donde se crean situaciones como la prisión de Guantánamo, «donde no se respetan los derechos fundamentales de los presos». Criticó que las autoridades estadounidenses «estén tan convencidas de su superioridad que no sean capaces de llegar a la idea de que un país como España pueda tener la solución a ese problema».

El fiscal general equiparó la situación que se vive hoy en la comunidad internacional con la que se dio en España a finales de los años 70 y comienzos de los 80, cuando, según dijo, se respondía al terrorismo «con otro terrorismo», con grupos como el Batallón Vasco Español y los GAL.

Estas respuestas, a su juicio, «permiten justificaciones a los terroristas», por lo que el planteamiento «ellos nos matan, nosotros los matamos, es éticamente inadmisible y políticamente ineficaz». La experiencia española, dijo, demuestra que esos métodos no sirven, por lo que ahora tampoco conseguirán más que «provocar más terrorismo», alertó.

«En esa situación estamos ahora en la comunidad internacional», observó el fiscal general, quien advirtió de que «las torturas, los malos tratos y la quiebra de la legalidad» no son la respuesta correcta en la que hay que profundizar. Por contra, valoró el planteamiento judicial, policial y político que se ha dado en España «en la última etapa», cuando «se ha prescindido de los atajos y se aplica la ley con toda la energía» contra los terroristas y su entorno.

News Clippings Archive: "Garzón-Guantánamo"

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Newspaper: El Correo (versión digital)
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Date: July 13, 2004
Section: Política
Writer: EUROPA PRESS / MADRID

Archived as follows:
POLÍTICA

terrorismo internacional

Garzón decreta la libertad del preso español que permaneció dos años en Guantánamo

Abdelrahman Ahmed estaba vinculado a un grupo fundamentalista talibán en Afganistán
EUROPA PRESS / MADRID

El juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón ha decretado hoy la puesta en libertad de Hamed Abdelrahman Ahmed, el ciudadano español que permaneció dos años en la Base Militar de Guantánamo tras ser capturado por el Ejército de Estados Unidos en Afganistán, según han informado sus abogados defensores.

El pasado día 26 de febrero, Baltasar Garzón ordenó su traslado a la prisión madrileña de Soto del Real después de que Hamed Abdelrahman Ahmed explicara al juez en su interrogatorio su integración en un grupo fundamentalista de apoyo a los talibán, aunque negó cualquier vinculación con Al Qaeda. El ciudadano ceutí fue entregado a España el 13 de febrero pasado.

Durante su pasada declaración ante Garzón, que le acusa de estar relacionado con la red de Al Qaeda en España, el único preso español preso en Guantánamo condenó el terrorismo y, en concreto, los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos.

Abderrahman narró al juez sus primeros contactos con un grupo extremista islámico en Ceuta, su viaje a Afganistán para estudiar la interpretación fundamentalista del Corán y apoyar a los talibán y su posterior captura, a la que siguió su detención durante dos años en la base militar norteamericana en Cuba.

Baltasar Garzón afirmaba en el auto de procesamiento dictado contra Hamed Abderrahman que un informe policial le identificaba como la persona que había tenido relaciones con miembros "de las redes de reclutamiento de Abu Abdulrahman".